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Un faro de esperanza para los hijos del mar

Actualizado: 25 feb 2022

La escasa señal de internet de Guanaqueros no permitía a los 406 alumnos y 56 profesores de la Escuela Manuel de Salas conectarse a clases online. Algunos jóvenes apagaban el computador de rabia al no poder oír con la voz ni ver el rostro con claridad de los profesores en todo un año. Hoy —gracias a la gestión de UnlimitED— una antena satelital Starlink yace en el techo de la escuela. Esta tecnología les dará la oportunidad de construir un futuro mejor.

Dos estudiantes descubren las maravillas de una conexión a internet estable e ilimitada.


La comunidad escolar Manuel de Salas de Guanaqueros se vio muy afectada durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus. Los profesores no podían comunicarse en línea con los niños para dictar clases a distancia porque la red era intermitente y se caía. Más aún, algunas familias y profesores carecían de computadores y tablets. A veces un hogar solo contaba con un celular para todos los integrantes. "La verdad es que algunos estudiantes apenas tenían para comer", cuenta acongojada la directora del establecimiento, Marcia Castro.


Marcia Castro, directora de la Escuela Manuel de Salas, disfrutando de las clases presenciales con sus estudiantes.


"Me dolía el pensar cómo podía exigirles que encendieran la cámara si su contexto era tan difícil. Y los que se conectaban no tenían datos o sus planes eran tan pequeños que se les acababan en una semana. Estaba totalmente devastada. Pasaba el año y los niños no aprendían", recuerda Marcia, quien fue personalmente a dejar cajas de alimentos casa por casa. Mientras tanto, movía sus hilos para encontrar una solución, logrando conseguir tablets con fondos locales. Sin embargo, la mayoría de sus alumnos vive en el cerro de Guanaqueros, donde la señal a internet es nula, haciéndoles imposible estudiar durante el 2020. Hubo mucha inasistencia y el nivel de excelencia del establecimiento fue en picada.

La alumna Daniela Zepeda recuerda que "trataba de conectarme una y otra vez y no podía. Lo volvía a intentar y la imagen se quedaba pegada. Así que me frustraba tanto que apagaba el computador y me acostaba a dormir de la impotencia que tenía". Fue un tiempo difícil para todos.

Frente a esa problemática; UnlimitED, impulsada por Enseña Chile, Benjamín Quiroga del fondo Humboldt y Daniel Undurraga de CornerShop, gestionó una antena satelital Starlink para darle a esta comunidad conformada por pescadores y personas que viven del turismo estacional, la oportunidad de acceder a contenidos educativos que les permitan desenvolverse como ciudadanos de la era virtual.

La antena funciona —actualmente— conectada a una constelación de satélites lanzados a la órbita terrestre por la empresa SpaceX. Fue instalada en el techo de la escuela y gracias a ella, los niños ya disponen de internet para aprender y ampliar su horizonte.

"Hacemos dos turnos de clases, porque solo pueden ingresar 20 niños por aula. Y son 40, así que vienen día por medio al colegio", describe el profesor Cristián Arqueros, quien durante el aislamiento obligatorio, vivió la angustia de no poder enseñar: "No había señal. A todos los profesores se nos caía internet. Era muy desalentador no poder ver a los niños. Apagábamos la cámara porque así al menos podíamos oír sus voces. Yo soy un maestro que le da mucha importancia a los afectos, a que los niños sientan que los queremos. Sin ver sus caras, me resultaba muy difícil detectar sus emociones mientras intentaban comprender las clases. Fue un tiempo de mucho aprendizaje para todos", relata desde el balcón de la escuela. Acaba de hacer una clase híbrida: algunos alumnos en el aula y otros conectados desde sus casas. Hablaron de historia y economía de las comunidades.


Cierra el día, pero inicia una nueva etapa en las vidas de las y los alumnos guanaquerinos.


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